Fabio Alejandro Giménez fue acusado el año pasado por ordenar el crimen de un ladero de Esteban Alvarado. Tras ser trasladado a Coronda, acumula una imputación por semana en lo que va del mes de junio por realizar extorsiones desde la cárcel.

En realidad está preso por robos calificados en 2014 y 2019, pero parece que la cárcel no es un impedimento para que siga cometiendo delitos. Además de extorciones, ordena balaceras para obtener pagos "para protección".

LAS EXTORSIONES: 

El 1 de junio fue acusado por extorsionar a un kiosco, una empresa de mudanzas y un local dedicado a la venta de repuesto de automotor, todos en enero y febrero de este año. Luego volvió a extorsionar a una persona que le alquilaba un inmueble a su pareja, antes de ser arrestada.

El preso le pedía 300 mil pesos porque tras allanamientos policiales en busca de su novia, quien realizaba las cobranzas, habían perdido los muebles y otras cosas más. La victima accedió para que no lo baleen, pero dio 100 mil pesos. El recluso no estuvo conforme y lo volvió a extorsionar para que entregue mas dinero, pero la víctima realizó la denuncia.

Tras una entrega acordada, personal policial detuvo en Villa Gobernador Gálvez a la hija adolescente de la pareja de Giménez y a dos sospechosos que estaban a bordo de un flete. Estos dos últimos, fueron liberados por falta de pruebas.

Por último, Giménez volvió a extorsionar pero a través de su compañero de celda ya que él estaba en un buzón de resguardo en la cárcel de Coronda. El otro recluso envió a personas para que le den un numero de teléfono al hombre que les alquilaba para que entregue el dinero que faltaba.

Allí una agente encubierta realizó la entrega del dinero que pedía el recluso, pero detuvieron a tres personas que ayer martes fueron imputados. Dos mujeres, entre ellas pareja de Giménez, pidieron prisión domiciliaria por tener hijos menores a cinco años, pero fue rechazado el pedido.