Desde la medianoche de este miércoles, las plantas aceiteras y exportadoras de todo el país permanecen sin actividad a raíz de un paro nacional dispuesto por la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso y Desmotadores de Algodón. La protesta se enmarca en el tratamiento legislativo del proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno nacional.

La medida contempla el cese total de tareas y una movilización junto a la CGT a partir del mediodía. El efecto inmediato se reflejó en los accesos a los puertos, donde se restringió el ingreso de camiones, alterando el funcionamiento habitual del complejo agroexportador, uno de los principales generadores de divisas del país.

Desde el gremio sostuvieron que la iniciativa oficial representa “un ataque a la clase trabajadora” y cuestionaron que el texto no incluya artículos que beneficien a los trabajadores. En ese marco, defendieron la huelga como una respuesta directa al avance del debate parlamentario.

La Cámara de la Industria Aceitera (CIARA) respondió con dureza y definió la protesta como un “paro político”. La entidad empresaria señaló que la decisión sindical pone en riesgo la fuente laboral y advirtió que la paralización podría impactar en los ingresos de los propios empleados del sector, cuyos salarios —remarcaron— se ubican por encima del promedio nacional.

El paro se extenderá hasta la medianoche y suma tensión a la cadena agroindustrial en un escenario económico complejo. Mientras el Congreso discute la reforma, el conflicto expone la creciente confrontación entre sindicatos y cámaras empresarias en torno al futuro del mercado laboral.