El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a tensionar el escenario internacional al afirmar que “rompió el diálogo” con Irán, en un mensaje difundido a través de Truth Social. El mandatario sostuvo que no existen conversaciones en curso con el régimen de Teherán y se mostró decidido a mantener una línea más rígida frente a las autoridades iraníes.
En esa misma publicación, Trump dirigió un mensaje directo a los manifestantes que desde hace semanas se movilizan en distintas ciudades iraníes. Les pidió que continúen con las protestas contra el gobierno y aseguró que Estados Unidos acompaña el reclamo. “La ayuda está en camino”, escribió, sin brindar detalles sobre qué tipo de apoyo podría ofrecer su administración.
Las declaraciones se producen en medio de un clima interno convulsionado en Irán, donde se registran nuevas expresiones de descontento social, con detenciones y un fuerte despliegue de las fuerzas de seguridad. En este contexto, la intervención del mandatario estadounidense agrega un ingrediente adicional de presión sobre la república islámica.
Analistas internacionales advierten que este mensaje podría entorpecer cualquier intento de acercamiento diplomático y alimentar la percepción de injerencia extranjera dentro de Irán, un punto históricamente sensible para su dirigencia política. Sin embargo, Trump insiste en colocar la situación iraní en el centro de su estrategia exterior.
Mientras tanto, la comunidad internacional observa con cautela el intercambio de señales entre Washington y Teherán, en un escenario marcado por la incertidumbre y el riesgo de un nuevo deterioro en la relación bilateral. El mensaje del mandatario estadounidense se lee como una advertencia directa y una reafirmación de su postura frente al gobierno iraní en un momento de alta volatilidad regional.