El Gobierno nacional resolvió postergar nuevamente una parte del aumento de la nafta y el gasoil, como establece el Decreto 840/2025, publicado en el Boletín Oficial. La medida busca moderar el impacto que los impuestos sobre combustibles tienen en el precio final y asegurar una transición fiscal ordenada en los últimos meses del año.
Según lo previsto por la reglamentación vigente, los impuestos a los combustibles líquidos —regulados por la Ley N° 23.966— debían actualizarse cada tres meses en función de la inflación que informa el INDEC. Sin embargo, desde 2018, el Estado optó por postergar con frecuencia estos incrementos para evitar aumentos abruptos en las estaciones de servicio.
En diciembre de este año, se aplicará solo una parte del ajuste pendiente: la nafta sin plomo y nafta virgen verán un incremento impositivo de $16.377; el gasoil subirá $13.546, con un ajuste adicional de $7.335 más otro de $1.544 por el impuesto al dióxido de carbono. El impuesto al CO₂ sobre la nafta tendrá un aumento de $1.003.
El resto del aumento se trasladará al precio recién a partir del 1° de enero de 2026, de modo de evitar un impacto fuerte sobre la inflación y el consumo. Con esta decisión, el Gobierno apunta a contener la suba de precios en un contexto económico delicado, priorizando una carga impositiva más gradual.