El precio de los combustibles volvió a registrar un fuerte movimiento en la región y dejó una situación poco frecuente: el gasoil se convirtió en el producto más caro en las estaciones de servicio. Según un relevamiento realizado en distintos surtidores, el litro de diésel llegó a $2.043, superando los $1.909 de la nafta premium y los $1.760 de la nafta súper, algo que no suele ocurrir en el mercado local.
La suba se produjo en pocos días. En estaciones de servicio de YPF, que suelen tomarse como referencia, el gasoil aumentó más de 80 pesos en menos de una semana. Con estos valores, el combustible diésel quedó cerca de 300 pesos por encima de la nafta súper y alrededor de 100 pesos por encima de la premium, ampliando una brecha poco habitual.
El impacto se siente con mayor fuerza en transportistas, productores y conductores de vehículos diésel, sectores que dependen directamente de este combustible para trabajar. La diferencia de precios altera costos logísticos y genera preocupación en actividades vinculadas al transporte de cargas y la producción.
Desde el sector energético señalan que la principal causa de los incrementos está vinculada al escenario internacional. La reciente escalada de tensiones en Medio Oriente generó una fuerte volatilidad en el precio del petróleo, lo que elevó el valor del barril en el mercado global.
El crudo Brent, referencia para Argentina, llegó a superar los 118 dólares por barril y luego retrocedió hasta ubicarse cerca de los 98 dólares, lo que representa una suba cercana al 34% respecto de fines de febrero. Este aumento impacta directamente en los costos de refinación y comercialización, presionando sobre los precios en los surtidores.
En este contexto, las petroleras aplican esquemas de micropricing, con ajustes según la región o la demanda, mientras que desde YPF aseguraron que los cambios se trasladan de manera gradual para evitar saltos bruscos. Sin embargo, la volatilidad del mercado internacional mantiene la incertidumbre y no se descartan nuevas modificaciones en los próximos días, lo que podría volver a golpear el bolsillo de los conductores.