El Gobierno nacional puso en marcha una de las reformas más profundas de los últimos años sobre el sistema de practicaje y pilotaje, un servicio esencial para la navegación de los buques que ingresan y salen de los puertos argentinos. A través del Decreto 690/2026, la administración de Javier Milei busca reducir costos logísticos, aumentar la competencia y eliminar regulaciones que, según sostiene, encarecían innecesariamente el comercio exterior.


Entre las principales modificaciones se destacan:


* *Capitanes extranjeros* que acrediten conocimiento suficiente de una ruta podrán quedar exentos de contratar un práctico, beneficio que hasta ahora estaba reservado principalmente para capitanes argentinos.


* *Se amplían las zonas y los tipos de embarcaciones* que podrán navegar sin la obligación de utilizar prácticos, reduciendo servicios considerados innecesarios.


* *Se flexibilizan los requisitos para obtener la habilitación como práctico*, eliminando etapas duplicadas y reduciendo la cantidad de viajes exigidos para acceder al título.


* *Se elimina la segmentación geográfica*, que obligaba a cambiar de práctico en distintos tramos de un mismo recorrido, incrementando artificialmente los costos.


* *Se abre la competencia en el traslado de prácticos*, permitiendo que cualquier embarcación comercial que cumpla con las normas de seguridad pueda prestar ese servicio.


* *La Prefectura Naval* podrá habilitar temporalmente capitanes con experiencia local —e incluso a personal propio— para prestar el servicio cuando exista riesgo de interrupción del comercio exterior.


El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, calificó la medida como el desmantelamiento de uno de los principales "kioscos regulatorios" del sistema portuario y aseguró que el costo del practicaje en Argentina es muy superior al de otros países. Según gráficos que mostró el ministro, el costo del practicaje en Argentina supera ampliamente al de puertos de Europa y América.


Uno de los gráficos compara el servicio para un buque Panamax. Mientras operar en el Río de la Plata y el Puerto de Buenos Aires cuesta alrededor de USD 16.900, en puertos como Gdansk (Polonia) el valor ronda los USD 4.700, en Everglades (Estados Unidos) unos USD 4.500 y en Londres oscila entre USD 3.400 y USD 8.400.


La comparación también alcanza al traslado de los prácticos hasta los buques. Según el Ministerio de Desregulación, mientras en Buenos Aires y Quequén ese servicio cuesta alrededor de USD 2.000, en Everglades vale USD 200, en Valparaíso y San Antonio (Chile) cerca de USD 300, en Veracruz (México) USD 400 y en Southampton (Reino Unido) unos USD 415. Para Sturzenegger, estas diferencias son consecuencia de regulaciones que restringieron la competencia durante años.