Luego de varios días marcados por hechos graves de violencia, Rosario atraviesa una nueva escalada que incluye amenazas mafiosas, asesinatos y ataques armados tanto en la ciudad como en localidades del departamento como Pérez. En apenas una semana se registraron episodios que volvieron a generar preocupación por el accionar de bandas criminales y posibles mensajes ligados al narcotráfico.
La seguidilla comenzó el 9 de marzo, cuando aparecieron dos banderas con mensajes intimidatorios colgadas en escuelas de la ciudad, una en Empalme Graneros, en Perú al 300, y otra en barrio Ludueña, en la zona de Larrea y Vélez Sarsfield. Este último establecimiento ya había sido baleado años atrás. Ese mismo día también se hallaron otras dos banderas, una en el puente que cruza la ruta 34, entre Granadero Baigorria e Ybarlucea, y otra en un centro de salud rosarino. Los mensajes mencionaban avionetas, droga, camiones y presuntos lavadores de dinero.
La madrugada del 10 de marzo volvió a repetirse la escena con otra bandera colgada en la escuela Luisa Mora de Olguín, en Humberto Primo al 1000, en barrio Ludueña. Horas más tarde apareció otro trapo en un establecimiento de Casiano Casas al 1000, donde además arrojaron una bomba molotov. En uno de los mensajes se hacía referencia a Matías Gazzani, considerado uno de los prófugos más buscados del país, a quien señalaban como fuera de la Argentina y quien se habría hecho una cirugía plastica.
Aunque las amenazas no dejaron heridos, los días siguientes estuvieron marcados por crímenes. El sábado 14 de marzo fue hallado asesinado Juan Carlos Baini, prefecto retirado, quien trabajaba como chofer de una aplicación de viajes. El hombre fue encontrado junto a su Renault Kangoo en barrio Las Flores, en la zona sur de Rosario, con varios disparos en la espalda.
A ese hecho se sumó el homicidio de Tamara Molina, de 18 años, baleada también en la zona sur. Su hermano, apodado “Soretito”, había sido mencionado en causas policiales previas, entre ellas un ataque a tiros contra un colectivo para dejar un mensaje mafioso.
La violencia también se trasladó al Gran Rosario. En la ciudad de Pérez, delincuentes en moto atacaron a Carolina Ojeda en la zona de Las Acacias al 200, cerca del límite con Rosario. La mujer fue trasladada con vida, pero murió horas después. En el mismo sector, pocas horas más tarde, balearon a José Luis V., quien permanece internado en grave estado. Según registros judiciales, un hermano de la víctima tiene pedido de captura por el crimen de Walter Fabián Dilzen, ocurrido en diciembre del año pasado.
La sucesión de amenazas, homicidios y ataques armados en distintos puntos de Rosario y la región vuelve a encender las alertas de las autoridades y refuerza la hipótesis de disputas entre organizaciones criminales que utilizan mensajes públicos para marcar territorio.
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Qué está pasando en Rosario: amenazas mafiosas, asesinatos y ataques en cadena encienden la alarma en la región
En pocos días aparecieron banderas intimidatorias en escuelas, hubo homicidios, balaceras y hechos violentos también en Pérez. La seguidilla preocupa por la modalidad y por posibles vínculos con el narcocrimen.
Editorial MAR. 17 2026