El Campo de la Gloria atraviesa una nueva etapa de recuperación ambiental con el inicio de un plan de reforestación que contempla la incorporación de 150 árboles de mediano porte. La acción busca fortalecer el principal espacio verde del histórico predio y reemplazar ejemplares deteriorados tras décadas de exposición a tormentas, vientos intensos y el desgaste natural.

Gran parte del arbolado existente fue implantado durante la década de 1960 y, con el correr del tiempo, muchos árboles sufrieron daños que hicieron necesaria una renovación progresiva de la forestación.

Para esta etapa se eligieron especies caducifolias como robles, fresnos y liquidámbares, una decisión orientada a optimizar las condiciones ambientales del lugar a lo largo del año. Durante los meses fríos, la caída de las hojas permitirá una mayor entrada de luz solar, mientras que en verano el follaje contribuirá a generar amplias zonas de sombra y a mitigar las altas temperaturas.

La iniciativa forma parte de un proceso de puesta en valor del espacio, con el objetivo de preservar su riqueza paisajística y mejorar las condiciones de disfrute para vecinos y visitantes.