El mercado de la carne atraviesa un momento de ajuste luego de los fuertes incrementos registrados en los últimos meses. Según operadores del sector, el precio de la hacienda registró una caída cercana al 10% respecto de su pico de marzo, cuando llegó a promediar los $5.000 por kilo. La baja responde principalmente a la resistencia de los consumidores a convalidar nuevos aumentos en un contexto de ingresos deteriorados.

En paralelo, el consumo de carne bovina continúa en niveles históricamente bajos. Actualmente se ubica en 47,3 kilos por persona al año, el registro más bajo de las últimas dos décadas, lo que refleja un cambio en los hábitos alimenticios y una creciente migración hacia alternativas más económicas como el pollo o el cerdo.

Desde el sector comercial, advierten que esta situación ya impacta de lleno en las ventas. “Durante mucho tiempo la carne estuvo muy cara y eso hizo que mucha gente se volcara al pollo o al cerdo. Hoy, por ejemplo, comer asado o vacío se volvió casi un lujo. Muchos clientes vienen, preguntan y terminan llevando otras carnes porque la vacuna les resulta cara”, explicó la carnicera Romina Uz.

La comerciante también señaló que el contexto general complica la actividad: “Cuando suben los precios, no lo hace solo la carne: también aumentan el pollo, el cerdo, los alquileres y otros costos. Entonces uno tiene que adaptarse a todo eso. Lo que veo es un consumo más cauteloso y muy condicionado por los precios”.

En la misma línea, Ariel Morales Anton, presidente de la Cámara de Matarifes y Abastecedores (CAMyA), indicó que la baja en el precio de la hacienda no necesariamente se trasladará de inmediato al consumidor. “Dentro de la cadena hay costos, como logística, energía y salarios, que no han disminuido y siguen presionando sobre el precio final. Además, el consumo se mantiene débil, lo que genera cautela al momento de ajustar valores”, sostuvo.

Por su parte, el operador del mercado Johnny Perkins consideró que el panorama sigue siendo incierto: “Es poco alentador por ahora; habrá que esperar a que la economía en general se acomode un poco más”.

Si bien se espera que la caída en el precio de la hacienda tenga algún impacto en los mostradores en las próximas semanas, en el sector coinciden en que cualquier baja será gradual y estará condicionada por la evolución de los costos y del poder adquisitivo de los consumidores.