Últimas noticias
Alarma en los puertos: prácticos de paro por el nuevo régimen de practicaje
El Gobierno nacional puso en vigencia un nuevo reglamento para el servicio con el objetivo de desregular el sector y aumentar la competencia. Desde empresas vinculadas al comercio exterior advierten que la transición podría generar una fuerte crisis operativa.
Editorial | 1/8/2026
El Gobierno nacional oficializó el Decreto 690/2026, que reemplaza un reglamento vigente desde hace 34 años y modifica de manera integral el sistema de practicaje y pilotaje en los ríos, puertos y canales navegables del país.
La norma sostiene que el régimen anterior había quedado obsoleto y que contenía barreras que impedían el ingreso de nuevos prestadores, encarecían la logística y afectaban la competitividad del comercio exterior. Entre otros cambios, flexibiliza requisitos para la prestación del servicio, habilita nuevos mecanismos para garantizar la continuidad operativa, modifica las exenciones para el uso obligatorio de prácticos y busca reducir costos para la navegación. El objetivo oficial es aumentar la competencia y evitar posiciones dominantes dentro de un servicio considerado estratégico para el ingreso y salida de buques.
Sin embargo, la entrada en vigencia del decreto encendió un fuerte rechazo por parte de los prácticos.
“Entró en vigencia el decreto y se pudrió todo”, resumió a MediosRED un gerente de una empresa vinculada a la actividad portuaria.
Según explicó, en este momento no hay disponibilidad de prácticos para asistir a los buques.
“Se van a paralizar todos los puertos de Argentina, no hay prácticos para navegar”, advirtió.
El ejecutivo sostuvo que la situación genera incertidumbre entre las terminales portuarias y las empresas exportadoras: “Se viene complicado el tema.”
El nuevo decreto pretende modernizar un régimen con más de tres décadas de vigencia, promover una mayor competencia y reducir costos logísticos. Sin embargo, en uno de los principales complejos agroexportadores del mundo ya aparecen las primeras voces que generan dificultades operativas mientras el nuevo esquema comienza a implementarse.
En una actividad donde cada demora puede traducirse en sobrecostos millonarios y afectar el ingreso de divisas, la aplicación del nuevo régimen será seguida de cerca tanto por el Gobierno como por todo el sector portuario.