En medio de la investigación por el ataque armado ocurrido en una escuela de San Cristóbal, el abogado defensor del adolescente acusado de matar a un compañero aportó información sobre el estado del joven y las circunstancias que rodean el caso.

El letrado, Néstor Oroño, indicó que el menor se encontraba bajo tratamiento psicológico y atravesaba una situación personal delicada. Según explicó, el adolescente tenía antecedentes de autolesiones e intentos de suicidio, además de haber sido víctima de situaciones de acoso escolar.

“El chico estaba en tratamiento, con un cuadro de profundo malestar emocional”, sostuvo el abogado, quien además aclaró que el joven contaba con asistencia psicológica, pero no psiquiátrica.

En cuanto a su perfil, aseguró que no registraba episodios previos de violencia. “Era introvertido, con pocos vínculos sociales, pasaba mucho tiempo en la computadora. No había señales de agresividad”, afirmó, en base al testimonio de su entorno familiar.

Respecto al contexto familiar, Oroño señaló que los padres del adolescente se encuentran en proceso de separación y que su padre reside actualmente en otra provincia, lo que implicaba un contacto limitado. Incluso, precisó que ambos habían hablado por teléfono el mismo día del ataque, horas antes de que ocurriera el hecho.

Uno de los puntos que aún no tiene respuesta es cómo el menor accedió al arma utilizada. El abogado descartó que perteneciera a la familia y negó versiones que vinculaban al padre con actividades de caza. “No fue proporcionada por ninguno de los padres. Ese es uno de los aspectos que la investigación deberá esclarecer”, remarcó.

En el plano judicial, el defensor explicó que, por la legislación vigente, el adolescente no será penalmente responsable, aunque sí será sometido a un proceso en la provincia de Santa Fe. En los próximos días se avanzará con la formalización de la causa y la recolección de pruebas.

Además, se evaluarán medidas tutelares y educativas, que podrían incluir su alojamiento en una institución especializada, abierta o cerrada, acorde a su edad. Actualmente, el joven está siendo trasladado a un espacio adecuado para su resguardo.

Finalmente, Oroño sostuvo que la familia del menor también atraviesa un momento crítico, aunque remarcó la gravedad de la pérdida sufrida por los allegados de la víctima. “No queremos confundir los roles. La mayor tragedia es la de quienes perdieron a su hijo, pero nuestro objetivo es que se conozca la verdad”, concluyó.

Ian Cabrera, el adolescente fallecido, tenía 13 años y había cumplido años a comienzos de este año. Su muerte generó una profunda conmoción en toda la comunidad, que aún busca respuestas frente a un hecho de extrema gravedad.