La familia de Jessica Juliana Contreras, una mujer de 35 años oriunda de Rosario, atraviesa momentos de angustia e incertidumbre luego de que desapareciera el pasado viernes 15 de mayo tras salir de su casa en la zona de Pasco y Rouillón.

Según relató Gloria, hermana de Jessica, aquella noche la mujer le pidió que cuidara a su hijo de seis años “más o menos hasta las 2 de la mañana”. El niño quedó con su tía, pero Jessica nunca regresó y desde entonces no volvieron a verla.

“Ella no llevó ropa ni mucha plata. Solo la riñonera y los documentos”, contó Gloria, quien aseguró que la familia realizó la denuncia correspondiente y mantiene contacto con Fiscalía a la espera de novedades.

Jessica vive junto a su madre y actualmente no tenía pareja. Según su entorno, se encontraba separada desde diciembre y mantenía buena relación con su expareja, padre de su hijo.

La familia también reveló que recibió mensajes extraños desde el celular de Jessica. El primero fue enviado a la madre de la mujer y aseguraba que estaba detenida en Entre Ríos tras un supuesto accidente a la salida de un casino.

“Consultamos con la Justicia y la Policía de Entre Ríos y no tienen idea de eso”, explicó Gloria, quien remarcó que el contenido del mensaje resultaba sospechoso.

Días después llegó un segundo mensaje, aparentemente enviado desde el propio teléfono de Jessica. “Me prestaron un celular, estoy en cana acá Victoria. El viernes salgo o el sábado. Avisale a mi mamá y borren las publicaciones”, decía el texto.

Sin embargo, la familia desconfía de su autenticidad. “Mi tía no escribe así”, aseguró Barbie, sobrina de Jessica, quien además indicó que el celular “se prende un ratito algunos días y después lo apagan”, lo que hace sospechar que alguien tendría acceso al dispositivo.

Los familiares descartaron que la mujer se haya ausentado por voluntad propia o que haya atentado contra su vida. “Ella ama a su hijo, jamás haría algo así”, remarcaron.

También señalaron que existe la posibilidad de que un hombre a bordo de una moto Honda Tornado haya pasado a buscarla la noche de su desaparición. Por eso, pidieron que se revisen cámaras de seguridad de la zona de avenida Rouillón para intentar reconstruir sus últimos movimientos.

A 11 días de la desaparición, la familia sostiene que las respuestas han sido escasas y reclama avances concretos en la investigación. “Recorrimos hospitales, comisarías y distintos lugares preguntando por ella. Es desesperante y muy raro todo lo que está pasando”, concluyó Gloria tras presentarse junto a su sobrina en el Centro de Justicia Penal.