La tensión en Medio Oriente y su impacto sobre el comercio energético mundial reconfiguran el mapa de abastecimiento, y en ese contexto Argentina comienza a emerger como un actor con proyección en el mercado de Gas Licuado de Petróleo (GLP), un insumo esencial para millones de hogares.
El tema fue central en el 39° Congreso de la Asociación Iberoamericana de GLP, realizado en Buenos Aires, donde participaron representantes de 26 países y decenas de empresas del sector. Allí, especialistas coincidieron en que el país reúne condiciones para ampliar su presencia global, apalancado en el desarrollo de Vaca Muerta, uno de los principales reservorios de hidrocarburos no convencionales.
Actualmente, cerca de 3.000 millones de personas dependen del GLP para usos cotidianos como cocinar o calefaccionarse. Sin embargo, el conflicto en Medio Oriente generó fuertes alteraciones en el suministro, especialmente por las dificultades en el Estrecho de Ormuz, una ruta clave por donde circula una parte significativa de la energía a nivel mundial.
Las complicaciones logísticas ya se reflejan en los precios: el barril de petróleo superó los 100 dólares y el GLP registró subas de entre el 30% y el 100%, según el mercado.
Frente a este escenario, la posibilidad de diversificar proveedores gana relevancia y Argentina aparece como una opción con potencial. El desafío, coinciden los analistas, será sostener inversiones, ampliar infraestructura y definir políticas que permitan capitalizar esta ventana de oportunidad y consolidar al país en el tablero energético global.