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“Administraba los fondos como si fueran mi billetera”: la confesión del exfiscal Ríos Artacho, que admitió ser ludópata
La defensa de otro de los acusados sostuvo que varios de los involucrados se conocieron en casinos y que el vínculo entre ellos estuvo atravesado por la ludopatía.
Editorial | 8/9/2026
La ludopatía quedó en el centro de la investigación contra el exfiscal de Delitos Económicos de Rosario, Mariano Ríos Artacho, imputado como presunto jefe de una asociación ilícita acusada de desviar unos 425 millones de pesos de cuentas judiciales entre 2017 y 2024.
Durante la audiencia realizada en el Centro de Justicia Penal de Rosario, el propio exfuncionario reconoció que atraviesa un problema con el juego y aseguró que su adicción comenzó en 2013, cuando todavía se desempeñaba como funcionario judicial en la jurisdicción de Melincué. Según su declaración, esa situación habría tenido un papel determinante en las maniobras que ahora son investigadas.
Ríos Artacho asumió parte de la responsabilidad por las operaciones cuestionadas y sostuvo que no existió una asociación ilícita organizada, sino que fue él quien, mediante sus decisiones, terminó involucrando a otras personas. En ese contexto, explicó que llegó a manejar los fondos judiciales de manera similar a sus propios recursos.
El juego como punto de encuentro
La problemática también apareció en la estrategia de defensa de Fabricio Emanuel Romero, otro de los imputados. Su abogado, Gonzalo Rucci, rechazó la hipótesis fiscal de una organización creada específicamente para apropiarse de dinero público y planteó una explicación diferente sobre el vínculo entre los acusados.
Según el letrado, varias de las personas investigadas se habrían conocido en casinos y desarrollado vínculos a partir de su adicción al juego. Incluso señaló que compartían viajes a distintos lugares para apostar y que algunos jugadores recurrían a otras jurisdicciones después de autoexcluirse de casinos santafesinos.
Para la defensa, esta situación permite explicar los contactos y movimientos de dinero entre algunos de los acusados sin que necesariamente exista una estructura criminal previamente organizada.
Rucci también sostuvo que la ludopatía debe ser considerada al momento de analizar la responsabilidad de los imputados y eventuales consecuencias penales. Según su planteo, se trata de una enfermedad capaz de generar conductas compulsivas y un deterioro progresivo de la situación económica y personal.
¿Cómo aparece la ludopatía en la investigación?
De acuerdo con la hipótesis de los fiscales Adrián Spelta y Carla Cerliani, los fondos judiciales habrían sido retirados o transferidos mediante distintas maniobras y posteriormente destinados, entre otros fines, a operaciones financieras y apuestas en casinos. El dinero investigado provenía de fianzas, cauciones y fondos secuestrados en diferentes causas.
La Fiscalía, sin embargo, sostiene una interpretación diferente a la planteada por las defensas: considera que existió una apropiación sistemática de fondos judiciales y atribuye distintos roles a los integrantes de la presunta organización.
La investigación deberá determinar ahora hasta qué punto la ludopatía influyó en las conductas investigadas y, principalmente, si puede modificar la responsabilidad penal de quienes están acusados.